Las humedades de terraza no aparecen el primer día. Aparecen al segundo o tercer invierno, cuando la casa lleva tiempo habitada, y aparecen abajo: una mancha en el techo del salón, una esquina que se oscurece, el rodapié que se abomba.
Para entonces ya no hay forma de saber de dónde viene sin levantar. Y el que levanta eres tú.
Por eso, antes de entregar una casa, inundamos la terraza.

En qué consiste
Se hace con la terraza terminada: con su impermeabilización, su pavimento puesto y sus encuentros rematados. No antes. Probar una terraza a medio hacer sirve de poco, porque lo que falla casi nunca es la lámina: son los encuentros, los sumideros y el remate contra el peto.
Se tapan los desagües, se llena de agua y se deja llena.
Y después se mira por debajo. El techo del espacio que hay bajo esa terraza, las esquinas, el encuentro con la fachada, el paso de las bajantes. Se mira con la terraza llena, no con la terraza seca: una filtración pequeña necesita tiempo y presión de agua para manifestarse.
Qué se mira exactamente
- El techo de abajo, centímetro a centímetro, buscando cualquier cambio de color.
- El encuentro de la terraza con el peto, que es por donde entra el agua más a menudo: la lámina tiene que subir por la pared y quedar rematada por encima del nivel del agua.
- Los sumideros, que son el segundo punto débil. Un sumidero mal conectado con la lámina filtra aunque todo lo demás esté perfecto.
- Los pasos de instalaciones, si hay alguno atravesando el forjado.

Qué pasa si aparece algo
Se vacía, se localiza y se repara. Y se vuelve a inundar.
Esa es la parte que de verdad importa: la prueba no vale por hacerse, vale por repetirse hasta que sale limpia. Una prueba que se hace una vez, falla y se da por buena «porque ya se arregló» no comprueba nada.
Por qué se hace con la casa terminada, que es lo incómodo
Porque es cuando tiene sentido. Y porque es incómodo: la casa está lista, el cliente tiene ganas de entrar, y detenerse a llenar una terraza de agua y esperar parece una pérdida de tiempo.
Lo es, comparado con entregar directamente. No lo es comparado con abrir un techo dentro de dos inviernos.
Una cosa que conviene decir
Esta prueba no la exige ninguna norma. La hacemos porque las filtraciones son uno de los problemas más frecuentes y más caros de una vivienda, y porque es de las pocas cosas que se pueden comprobar con agua de verdad en vez de con un certificado.
De los ocho ensayos que hacemos, tres los exige la norma y los firma un laboratorio independiente. Los otros cinco, este incluido, no los exige nadie. Se hacen por decisión propia, se miden en tu casa y se te entregan con sus informes.
Que no sean obligatorios es justo el motivo de contarlos.