Tus planos ya existen.
Vamos a construirlos.
Puede que lleven dos meses sobre la mesa o cinco años en un cajón. En los dos casos, lo primero que hacemos es sentarnos a mirarlos enteros.

A partir de ahí hay dos caminos, y los dos los construimos nosotros
Te enseñamos los dos con números delante: qué cambiaría, qué costaría y qué ganarías en cada uno. La casa es tuya y la decisión también.

Tu proyecto, tal como está
Si te gusta como lo has pensado, o si ya está visado, lo construimos con el sistema que pida el proyecto.
- No hay que rehacer planos ni volver al arquitecto
- El presupuesto sale de tu proyecto, partida por partida
- Plazo y precio calculados sobre lo que hay dibujado

Tu proyecto, con nuestro sistema
Miramos si tu casa se puede levantar con nuestro muro. Si sale a cuenta, te lo enseñamos con números.
- La misma casa: distribución, fachada y metros se respetan
- Seis meses de obra en lugar del plazo tradicional
- Menos consumo para climatizarla todos los años que viva
Ninguno de los dos es el plan B
Lo que no cambia, elijas lo que elijas
El sistema con el que se levantan las paredes lo decides tú. Cómo se lleva la obra, no: eso es nuestro y es igual en todas.
El mismo teléfono de la primera reunión a la entrega, y después.
Por contrato y con su cláusula, antes de empezar.
Con penalización por retraso escrita dentro.
Estanqueidad, instalaciones y termografía, con sus informes.
Lo que no hacemos es entrar como una subcontrata más.
Si no podemos responder de la calidad, de los plazos y de lo que pasa después, no es nuestra obra. Y el que acaba dando la cara siempre es el que puso las manos.
Tráenos los planos.
Una reunión, tu proyecto encima de la mesa y los números de los dos caminos. Sin compromiso.